ARTURO GATTI
la gloria auténtica


La gloria que inmortaliza definitivamente a los grandes boxeadores, la que deviene de haber trascendido superlativamente en este deporte y que perdura más allá de cualquier ulterior tropiezo o fracaso, supone algo más que una mera pericia. No se da simplemente por ser eficaz en el arte de tirar golpes al rival y no dejarse pegar. Ni siquiera del hecho de haber logrado coronar materialmente el esfuerzo. Porque la gloria no se arropa con títulos ni blasones. Ni se orla siquiera con el mejor de los triunfos. Se viste de triunfo solo si este estuvo conseguido de una manera heroica y consecuentemente gloriosa.Recién se puede afirmar que un boxeador ha alcanzado el pináculo de la gloria deportiva, cuando logra encarnar a través de reiterados desempeños arriba de un ring, aquello que llena de regocijos el alma pugilística: el canto de los valores sublimes que se distinguen como anejos y propios de esta ruda profesión.De todos esos valores, el coraje sobresale de manera natural. La entrega generosa de valentía que expresa directamente la dimensión de la fuerza de voluntad y resolución que anima al que se mide tras la victoria, más que la inteligencia misma, es lo que distingue al gran boxeador. El boxeador no se supone frío ni calculador en relación al riesgo, se supone resuelto a la victoria. El boxeador no se supone grande si es especulador de resultados. El gran boxeador es el que por sobre todas las cosas se juega y arriesga en pos de la gloria, tratando de apelar con leal licitud a sus dotes, a su jerarquía o a su arte, pero consciente de un único temor: el de mostrar flaqueza ante el peligro.Su fracaso en el empeño de alcanzar la gloria, será solamente no haber mostrado un suficiente apego a esa virtud. O haber develado un oscuro abismo de derrota o cobardía en su comportamiento. Eso lo haría impropio, inmerecedor de los honores de la máxima gloria deportiva: la gloria de ser bendecido con el auténtico rótulo de "Grande".

A nadie se le ocurriría mirar el palmarés de Arturo Gatti, o repasar la calidad de los rivales enfrentados en su larga trayectoria, para determinar si fue o no, un boxeador grande y glorioso. La primera manifestación confirmatoria de ese status, vendría de la adoración incondicional del amplio grupo de sus seguidores, y del respeto unánime del resto. De quienes fueron circunstancialmente sus rivales, o parte de un público afín a otro púgil rival, o simplemente aficionados que se identifican mejor con otras caras o figuras del deporte.
18-may-2002
round 9
Arturo Gatti vs Micky Ward 1
round 9
Arturo Gatti vs Micky Ward 1
Para apreciar a Arturo Gatti en su verdadera dimensión, se ha de tener presente que el boxeador que pelea por la gloria deportiva se permite a si mismo el rigor y la caída. El precio de la gloria lo mide también su capacidad para sobreponerse a las duras pruebas de la adversidad. La gloria nunca se da sin haber enfrentado la adversidad. Y el boxeador que pelea por la gloria deportiva no cuenta sus victorias tanto como sus caídas, porque sigue levantándose del suelo y sacudiéndose el polvo de la derrota, que no le pertenece. El solo busca vencer por ese camino, nunca por otro atajo. Y sabe que cuando alcance su objetivo será coronado de por vida. Y más allá de su mortal vida, aún. Como un héroe.






Una vez que haya vencido, será quien ha probado su fibra de gladiador en cada contienda y quien puede restañar las heridas en la tranquilidad de que a su heroica valía, le espera para siempre el resguardo de la memoria de sus valientes hazañas. No hay gloria sin hazañas heroicas. No hay hazañas heroicas sin haber mediado la adversidad de una caída. No hay gloria sin aquellas hazañas donde se puso a prueba el valor y salió a relucir la resolución para levantarse contra la adversidad.
23-nov-2002
roud 10
Arturo Gatti vs Micky Ward 2
roud 10
Arturo Gatti vs Micky Ward 2
Por el empinado camino de los héroes, Arturo Gatti logró conseguir dos coronas mundiales. La corona FIB de las 130lbs en 1995 y el título welter Jr del CMB en 2004. Luego de resonantes caídas en los últimos tiempos (3 nocauts en sus últimas cuatro peleas) parecería que el tiempo de las guerras ha llegado al final para este boxeador de origen italiano, nacionalidad canadiense, radicado y adoptado como hijo dilecto por la Ciudad de Jersey. Nunca se sabe, el corazón que late dentro de su pecho está preparado para seguir las órdenes de su voluntad inquebrantable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario